Los seres humanos no van de la mano por todo el camino de la vida, cada quien tiene su selva virgen; los campos nevados en los que no se ve ni siquiera la huella de los pájaros. Allí vamos a llegar solos, y así es mejor. Sería intolerable despertar siempre comprensión, siempre ser comprendido y siempre estar acompañado. Pero cuando se está sano la alegre simulación se debe conservar y renovar el esfuerzo por comunicarse, civilizarse, compartir, sembrar en el desierto, educar al indígena, trabajar juntos día tras día y en la noche pasarlo bien. Cuando se está enfermo cesa toda esta simulación.
Virginia Woolf
Touché. Dejaré que la golondrina se pose sobre mi taza de té.
ResponderEliminarNo debes hacer interpretaciones conmigo, pero me gusta muchísimo tu comentario. He vuelto a leer el texto, y no entiendo por qué, pero a la hora de publicarlo se borró una parte. Un error imperdonable.
ResponderEliminarOlvidé decite que corregí el texto, por si no te diste cuenta.
ResponderEliminarSergio, a veces eres extremadamente bello, extremadamente sabio.
La incertidumbre sobre mi futuro me corroe. ¿Será un escollo salvable? Debería compartir mis pensamientos... Quiero pasear contigo.
ResponderEliminarSólo si aquel rincón (aquel necesario rincón), urge de nuestra atención para el llanto, los posteriores minutos sabrán a salado y recordaremos el mar y el desengaño.
ResponderEliminarSólo si estamos preparados abrimos la puerta y recibimos.
A veces ni siquiera la insistencia en la puerta puede hallarnos saludables a la visita.
Las compañías nunca fueron en exceso gratas ni ingratas, y la resurgente cicatriz de un pasado, nuestro peor diablo.
Mejor será cumplimentar los nuevos días con la azarosa probabilidad que nos rodea. Con el marcado misterio que nos hace diferentes, en cada gesto que sembramos en si.